En un contexto industrial en el que la competitividad es esencial, optimizar la eficiencia global de los equipos (OEE) se está convirtiendo en un imperativo estratégico para las fábricas. La más mínima avería o cuello de botella en la línea de producción puede provocar pérdidas importantes. Por tanto, comprender y mejorar la OEE es crucial para mantener la competitividad y la eficacia operativa.
A menudo hay muchas causas de una OEE subóptima: averías mecánicas, cambios en la producción, defectos de calidad e incluso interrupciones imprevistas. Estos factores provocan paradas no planificadas que comprometen la productividad. Una OEE baja significa inevitablemente mayores costes de producción y menor satisfacción del cliente debido a la incertidumbre sobre la calidad del producto.
Para superar estos retos, los directivos industriales pueden recurrir a distintas estrategias. La mejora continua, mediante prácticas como la fabricación ajustada, unida a la
Echemos un vistazo a una planta de fabricación de componentes electrónicos que ha optimizado su OEE utilizando TeepTrak. Al digitalizar sus datos de producción y realizar un seguimiento preciso de los tiempos de inactividad, pudo identificar un problema recurrente relacionado con los tiempos de cambio de herramientas. Al optimizar este proceso, ha reducido el tiempo de inactividad, ha mejorado la productividad y, en última instancia, ha impulsado su competitividad.
Para iniciar con éxito un proyecto TRS/OEE, los directivos deben establecer primero objetivos claros y cuantificables, y después integrar herramientas de supervisión en tiempo real como las que proporciona TeepTrak. Los beneficios esperados incluyen un mejor control de los costes y una mayor calidad del producto. Comprometerse con este proceso es vital para mantener la mejora continua y aumentar la productividad general.
FAQ
Pregunta 1: ¿Cómo influye la OEE en el rendimiento de la planta?
La OEE es un indicador clave que mide la eficacia de la producción según tres factores: disponibilidad, rendimiento y calidad. Una buena OEE significa un funcionamiento fluido, menores costes y mayor satisfacción del cliente.
Pregunta 2: ¿Por dónde empezamos a mejorar la OEE?
Empieza por medir la OEE actual. Identifica las pérdidas en los tres componentes principales: disponibilidad, rendimiento y calidad. Utiliza herramientas de supervisión en tiempo real para obtener datos precisos y, a continuación, pon en marcha un plan de mejora continua.
Pregunta 3: ¿Cuáles son los beneficios esperados de la optimización de la OEE?
Optimizar la OEE reduce los tiempos de inactividad no planificados, mejora la calidad del producto, reduce los costes de producción y, en definitiva, aumenta la rentabilidad y la competitividad en el mercado.




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